En la Edad Contemporánea la continua búsqueda e imitación de la naturaleza nos han llevado a desarrollar tejidos sintéticos, obtenidos principalmente de derivados del petróleo. Estos nuevos materiales nos han permitido emular a los peces a través de los neoprenos o sobrevivir en el desierto gracias al nylon y los poliésteres. En el siglo XXI las nuevas fibras creadas por el ser humano han abierto un sinfín de oportunidades en la ropa diaria a la de aventura, la de trabajo e incluso la ropa defensiva, con fibras capaces de soportar el impacto de una bala como el nomex o el kevlar. Sin los tejidos y las técnicas textiles no habríamos sido capaces de avanzar y progresar como lo hemos hecho a lo largo de nuestra constante evolución.
